miércoles, 27 de julio de 2011

misiva a lo invisible

 
tu boca era la sonrisa que encajaba en mi piedra, tus manos sabían derretir mi hielo entremezclándome en tus caricias, sabias saciar mi sed con tan solo mirarme, en el verde de tus ojos hallaba la paz que necesitaba y que nadie más me daba, era tu sola presencia la manera más exacta de hacer que mis ojos brillen de aquí a la luna, a veces hasta las palabras sobraban, bastaba con sentarme a mirarnos y soñar juntos, a sentir a través de , a convivir respirando un mismo aire y bajo un mismo cielo, las gotas de lo que te sobraba y a mí me faltaba caían despejando los pellejos de antiguas cicatrices, tus besos sabían desatar los limites de mi cordura y atrapabas entre tus manos la luz que me daba vida, no hacía falta más que un instante para que me colgara por horas a delinear tu rostro rozando con mis dedos un simple monitor, suspirar era el aire de cada día y mi corazón se había acostumbrado a latir a tu mismo ritmo, las noches eran una fantasía, lograba cerrar los ojos con una sonrisa en mis labios y dormir tranquila, como haces muchos años no lo hacía, cada parte de ti era la forma en que mi vida lograba encajar